Esta noche actuó Nibya Mariño junto a la Ossodre dirigida por Stefan Lano, en la sala auditorio del Sodre.
Confieso que el comienzo de cada concierto siempre me pone un poco nervioso. Son tonterías que uno siente por el temor ajeno a que algo pueda salir mal. Tal es el grado de identificación con la música que no se puede admitir ni la más mínima falla en su discurso. Esta noche el sentimiento fue máximo, pues ver a la pianista aparecer en el escenario, con su frágil figura de 92 años, siendo la protagonista de la noche como solista y al mismo tiempo como homenajeada, resultó emocionante en todo sentido. ¿Podría con el piano? y vaya que pudo ! Nibya Mariño nos ofreció la Rhapsody in Blue, de Gershwin, que se coronó con una ovación espontánea y generalizada que se extendió por minutos y que solo fue interrumpida por el bis. El concierto finalizó con una muy buena versión de la segunda sinfonía de Rachmaninov. El adagio (tercer movimiento) siempre resulta ser lo más disfrutable.
Aparte de todo comentario musical, quiero agregar uno meramente personal, y es que pasado el concierto e investigando un poco me vengo a enterar que Nibya es pariente lejana. Pues sí, su esposo era primo segundo de mi abuela. En fin, sorpresas que nos guarda la red de la vida con sus interminables conexiones.





Durante el concierto: Rhapsody in blue. (Foto desde el celular, perdón, pero es lo único que tenía a mano)

Nibya junto a Stefan Lano. Foto del ensayo (Diario El Pais)

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