Salir del trabajo y justo antes de tomar el ómnibus cortar la rutina, pasar por el auditorio y escuchar algo de música de cámara, es algo casi tan des-estresante como caminar descalzo mojándose los pies a la orilla del mar. Esta oportunidad fue para el Cuarteto Struny, que interpretó obras de Schubert, Webern y Brahms. Discreto repertorio, buena interpretación, nada fuera de lo común pero aun así inspirador.