Espléndido tercer movimiento de la 7ª sinfonía de Antonin Dvorak. Sin dudas una de las más grandes sinfonías de todos los tiempos. La noche de ayer -martes 12-, la Orquesta Filarmónica de Montevideo sirvió un menú peculiar, reuniendo una moderna pieza del español Joan Valent (dedicada a quien dirigió la orquesta esta noche, Josep Vicent), seguida por el primer concierto para piano de Schumann (aburridos como pocos, con todo respeto) para finalizar con una de las glorias de la música eslava y universal, la 7ª de Dvorak. De todos modos no llegó a colmar las expectativas en cuanto a calidad interpretativa por parte de la orquesta, que ha tenido noches mejores.
Finalísimo acorde de la 7ª sinfonía de Dvorak.