Alegatos contra el racismo. Lincoln, Tarantino, Wagner y más.

Algunos comentarios críticos sobre dos películas que compiten por el Oscar 2013.

Hoy es día de premios Oscar, y con apenas un día de diferencia entre una y otra he tenido la fortuna de disfrutar de dos obras maestras del séptimo arte, nominadas en varios rubros y en particular a mejor película. Se trata de Lincoln, de Spielberg y Django Unchained de Tarantino. Dos películas incomparables por cierto, muy muy diferentes, y con tratamientos radicalmente diferentes del tema de la esclavitud, pero que insisten en señalar ese punto de forma notable. Una desde el drama histórico, la otra desde la comedia negra violenta "tarantinesca". En Lincoln, el tema de la esclavitud es abordado con cierto rigor histórico, aunque no por ello fría o estirada, sino que hasta tiene algún condimento de humor, sobretodo de la mano del abolicionista Stevens (interpretado brillantemente por Tommy Lee Jones). Vale decir de paso, como referencia histórica, que Thaddeus Stevens fue mucho más que un abolicionista, se podría decir que fue un gran "igualacionista" que luchó por la igualdad de derechos civiles entre negros y blancos, hombres y mujeres, pobres y ricos.
En Django, por otra parte, Tarantino nos muestra un mundo en el que hay blancos buenos y blancos malos, negros buenos y negros malos. Hay negros sometidos (que son la mayoría obviamente en ese contexto histórico) pero también hay un héroe negro que es el propio Django. Pero como contrapartida también hay un negro muy malo. Samuel Jackson cumple un muy sucio papel (pero increíblemente bien logrado) como un verdadero negro de m., del mismo modo que hay varios blancos de m., por supuesto, despiadados e insensibles hasta lo increíble, como el patrón interpretado por Leonardo Di Caprio.
De modo que no entiendo mucho cuando se dice que esta película no trata correctamente el tema de la esclavitud o el racismo. Creo que quienes la critican (como el gran y respetado Spike Lee) no quieren aceptar la posibilidad de una emergente América post-racial, o por lo menos no la aceptan viniendo de parte de un cineasta blanco, lo cual a su vez resulta un poco raro en medio de un debate contra el racismo. En fin, la esclavitud está ahí retratada y aparece con su crudeza, como la espina que es en la historia del mundo: seres humanos dominando a otros que son considerados como inferiores(*). Para mí esta historia de Tarantino es lo más filosóficamente antirracista (no como oposición contra el racismo sino como visión no racista del mundo) que a mi entender se pude decir: que vivimos en una sociedad diversa en todo sentido, en la que hay grandes talentos de todos los colores y de todas las etnias y de todos los orígenes socioculturales y de todas las naciones, así como también hay grandes hdp de todos los colores y etnias y orígenes y naciones. Vivimos en un mundo diverso sí, de colores, etnias, naciones, lengua y culturas. Esa diversidad es enriquecedora y jamás deberían ser tomadas como verdaderas diferencias profundas. Las verdaderas diferencias, las profundas, las éticas (sin la "n" léase bien !), las de conciencia, las de humanidad, no pasan por el género, ni por el color, ni por la etnia, ni por la lengua, ni por la cultura. Para mí es muy simple, ser racista o xenófobo es no entender la vida.
No más intolerancia, racismo ni xenofobia. No más HDPs. Para esos la única intolerancia.

(*) En la historia de Django juega un papel central la búsqueda de su esposa Broomhilda, quien se llama así por haberse criado con alemanes. El nombre deriva de Brunhilda, una de las valquirias hija del dios Wotan de la mitología nórdica. Estas historias son la base de El Anillo de los Nibelungos, la épica obra de cuatro óperas compuesta por Richard Wagner. Estas óperas fueron estrenadas 12 años después de la época en la que se supone que transcurre la historia de Django. Sin embargo esto no impide que el dentista alemán que libera a Django le cuente la historia de la valquiria, ya que es parte de las leyendas alemanas desde siglos antes (más allá del impulso que le daría Wagner con su obra). Algo interesante resulta el paralelismo buscado por Tarantino entre la historia de Django y la historia del héroe alemán Sigfrido, que rescata a Brünhilda de su cautivero en medio del fuego. Nuevamente, los héroes pueden ser de todos los colores, culturas y naciones. Pero mucho más interesante aún resulta otro paralelismo tal vez menos evidente. Al igual que en el Anillo de los Nibelungos wagneriano, en el Django tarantinesco tenemos una historia de amor enmarcada en la triste realidad de un despiadado mundo dividido en clases, en el que algunos seres humanos se creen con derecho a dominar a otros y la tragedia, fuego incluido, en la que todo ese orden de cosas debe terminar inevitablemente. En ambos casos es el amor el que sale triunfando sobre el poder.

Un último comentario. El director Spike Lee dijo que esta película de Tarantino es "irrespetuosa" y que no pensaba verla nunca pues con seguridad le estaría faltando el respeto a sus ancestros. Es extraño criticar una película sin verla, suena a prejuicio. La veradad no lo entiendo. ¿Es que entonces los blancos no pueden contar historias sobre negros? ¿Es eso tolerancia? Más bien parece una guerra de egos y un celo sobre la raza que parece muy racista. A pesar de todo vale confesar que Spike Lee es un maravilloso cineasta que entre otras películas dirigió nada menos que Malcolm X, protagonizada por Denzel Washington. Una conmovedora historia real que narra la experiencia de este gran líder negro, racista en un principio (que a veces se mal acepta como lucha contra el blanco) que termina descubriendo gracias al islamismo la tolerancia hacia la diversidad racial. Ese cambio espiritual termina llevándolo a la muerte a manos de sus mismos compañeros fanáticos racistas e intolerantes que lo ven como un traidor.



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