Lara St. John

Esta noche fuimos testigos del tremendo talento, más que virtuoso, de la violinista Lara St. John. Toda una demostración de asombrosa naturalidad, para algo que no tiene nada de natural, como es nada menos que tocar el violín. Y además bien, muy bien. Accediendo a descifrar sus misterios y sus dificultades técnicas y estéticas. Pero claro, para ella parece que esto fuera muy natural y normal y tal vez el motivo sea -entre otros- que trae el violín casi desde la cuna, ya que toca desde que apenas tenía dos años de edad. En su bis, Lara no solo se ganó la maravillada y plácida atención de sus colegas de la Ossodre en cuyos rostros se reflejaba la admiración de todo el público presente, sino que se llevó la ovación más espontánea de toda la noche. Realmente nos dejó -felizmente- sin aliento.




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