Reflexiones sobre los Clubes de Ciencia

Los seres humanos somos curiosos por naturaleza, exploradores de territorios desconocidos. La ciencia es una aventura de la especie humana, una empresa que nos ha llevado a recorrer siglos de descubrimientos. Los Clubes de Ciencia son herramientas ideales para canalizar esa natural curiosidad por el mundo que nos rodea, porque son herramientas activas. Así como la mejor forma de aprender a trabajar en equipo es trabajando en equipo, del mismo modo la mejor forma de aprender ciencia es haciendo ciencia. Preguntando, investigando y construyendo modelos nos permitimos encontrar respuestas y resolver problemas. Ese es el desafío que nos propone la ciencia y al que nos invitan los Clubes de Ciencia. Los Clubes de Ciencia son una forma maravillosa de iniciarse en el mundo de la ciencia, porque al basarse en proyectos logran involucrar a los estudiantes, despertando actitudes científicas e inspirando entusiasmo por la ciencia. Los Clubes de Ciencia son así generadores de valor y respeto hacia una forma de pensar y de hacer más crítica, científica y colectiva. La verdadera ciencia es inseparable del pensamiento crítico y del trabajo colaborativo, ambos rasgos característico de las sociedades más civilizadas. Es indudable entonces que al contribuir con la alfabetización científica y revalorizar el trabajo en equipo, los clubes de ciencia son una forma poderosa de construir ciudadanía y de avanzar hacia una sociedad más democrática. Porque una democracia sólida y estable solo es posible con ciudadanos libres, capaces de pensar, organizarse y decidir críticamente por sí mismos. Para lograrlo es indispensable, entre otras cosas, que la sociedad se apropie de la ciencia, del conocimiento científico y fundamentalmente de los métodos de la ciencia. Democratizar la ciencia, como se hace desde los Clubes de Ciencia es fortalecer la democracia y contribuir al avance de toda la sociedad. Esta cultura de los Clubes de Ciencia no es solamente algo que comparto desde lo filosófico, sino que forma parte de mi propia historia personal. Mi experiencia con los Clubes de Ciencia se remonta al año 1985 cuando nuestro profesor de física de 2o año del Liceo 18, Daniel Rodríguez, reconociéndonos entusiastas de la ciencia y la tecnología nos preguntó si no queríamos formar un Club de Ciencia. A los cinco nos encantó la invitación y sin ninguna experiencia nos embarcamos en un muy modesto proyecto sobre electricidad y programación. Para octubre de ese año, el Ministerio de Educación y Cultura estaba organizando la primera exposición de clubes de ciencia, la "Expocien '85", que finalmente se desarrolló en la antesala de la Biblioteca Nacional. Pasados 30 años de aquel evento germinal me resulta emocionante volver a recordarlo y a la distancia me siento agradecido y honrado con el profesor y aquellos compañeros de clase, por haber sido  testigos del nacimiento de la historia de los Clubes de Ciencia en nuestro país. Pero no se termina ahí. Dos años más tarde integré otro Club de Ciencia, el Club de Informática "Braulio Orejas", trabajando en un proyecto algo más ambicioso. Allí desarrollamos una estación meteorológica computarizada con la cual fuimos seleccionados por el jurado de la Primera Feria Nacional de Clubes de Ciencia, teniendo el honor de ser los primeros en representar a Uruguay en una Feria Internacional de Clubes de Ciencia en la ciudad de Blumenau, Brasil. La experiencia fue inolvidable para todos, por la motivación y la confianza ganada en nosotros mismos y por saber que trabajando en equipo podíamos llevar adelante exitosamente un proyecto de ciencia y tecnología. Una etapa sin dudas maravillosa de nuestras vidas. Por todo esto es que celebro con gran entusiasmo esta verdadera fiesta, estos 30 años de Clubes de Ciencia en Uruguay, este gran movimiento que democratiza, que invita a jóvenes y docentes a trabajar en equipo y a pensar, desde cada comunidad, desde cada rincón de nuestro territorio, para que la imprescindible cultura de la ciencia sea una fortaleza, una realidad cada día más presente en la construcción del Uruguay del futuro.




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