Sembrando utopías - Un viaje por el cosmos y por la vida de Julio Angel Fernández

El astrónomo Julio Angel Fernández recibió el título Doctor Honoris Causa de la Universidad de la República. La ceremonia, presidida por el Rector Roberto Markarian, se realizó en el Paraninfo de la Universidad, el viernes 28 de setiembre de 2018.

El protocolo contó con dos momentos destacados durante la oratoria. Por una parte el laudatio, una semblanza elogiosa sobre el homenajeado, que estuvo a cargo de los astrónomos Gonzalo Tancredi y Tabaré Gallardo. Y finalmente la breve y emotiva autobiografía ofrecida por el propio Julio Fernández.

Aquí, alterando el orden original, incluyo los tres textos referidos, con agradecimiento especial a los autores por permitirme publicarlos en este espacio.


Contenido:
  1. SEMBRANDO UTOPÍAS: UN VIAJE POR EL COSMOS Y POR LA VIDA. Por Julio Fernández.
  2. LAUDATIO ACADÉMICO. 1era parte. Por Gonzalo Tancredi.
  3. LAUDATIO ACADÉMICO. 2da parte. Por Tabaré Gallardo.
Julio Fernández, Roberto Markarian, Gonzalo Tancredi y Tabaré Gallardo



1.
SEMBRANDO UTOPÍAS: UN VIAJE POR EL COSMOS Y POR LA VIDA
Por Julio A. Fernández:

Sr. Rector, señores decanos, demás autoridades universitarias, colegas, familiares y amigos:

Quiero comenzar agradeciendo a la UdelaR, a sus autoridades, en particular a su Rector, por este reconocimiento que para mí tiene un valor muy especial porque fue la institución donde estudié y trabajé gran parte de mi vida.

Voy a hacer un breve relato sobre algunas etapas de mi vida y de mi trabajo, con algunas anécdotas finales. Mi deseo de ser conciso, y a la vez no pasar por alto cosas que quiero decir, me llevaron a traer estas reflexiones por escrito.


Los orígenes

Comienzo diciendo que nací en Montevideo, más precisamente en el barrio Aguada, hijo de inmigrantes portugueses de condición humilde. Mi padre era feriante en el mercado y mi madre era ama de casa.

La Aguada era en mi niñez y adolescencia un típico barrio obrero, un mosaico de nacionalidades donde los criollos convivían con inmigrantes de distintas nacionalidades. Los niños podíamos jugar en la calle, y el almacén, el boliche y la carnicería eran lugares de encuentro de los vecinos. Mientras viví en la Aguada nunca tuve llave de la puerta de calle de mi casa, por la sencilla razón de que esta nunca se cerraba con llave. En ese Uruguay integrado de mediados del siglo XX yo pude estudiar por el apoyo familiar que mucho valoro, ya que nuestra situación económica no era para nada holgada, y fundamentalmente aprovechando uno de los grandes logros de nuestro país: la gratuidad de la enseñanza. Fui a la escuela pública No. 133, luego al Liceo Héctor Miranda y completé el bachillerato en el IAVA. Sin la gratuidad dela enseñanza me hubiera sido muy difícil, por no decir imposible, estar hoy aquí. Por eso, me causa pena el menoscabo que muestran ciertos sectores hacia la enseñanza pública, como las declaraciones recientes del presidente argentino expresando que “se sentía preocupado por la terrible inequidad existente entre aquel que puede ir ala escuela privada versus el que tiene que caer en la escuela pública.” ¡Ojalá que la escuela pública pueda seguir siendo un elemento igualador de nuestra sociedad, y que los niños que hoy asisten a ella se sientan mañana igualmente agradecidos por lo que les brindó como yo lo estoy ahora!


Mi interés por la astronomía y la astronáutica comenzó hacia fines de la década del cincuenta cuando estaba finalizando la escuela primaria. Y no fue casualidad,coincidió con los comienzos de la era espacial. La época del famoso Sputnik soviético. En 1958, conseguí en mi escuela en préstamo el libro “Islas en el cielo” de Arthur Clarke, que estimularía mi interés en la materia. Ese mismo año salió un álbum de figuritas “La conquista del espacio” que me dediqué a llenar con entusiasmo.


Ya en el liceo, era la época de las primeras sondas a Venus y Marte. La posibilidad de encontrar vida en esos planetas era fascinante. Mi interés por las ciencias planetarias comenzó a gestarse en esa época. Por esos años compré el libro “Vuelos interplanetarios” de Arthur Clarke, si mal no recuerdo en la librería Rúben, ubicada en la feria de Tristán Narvaja, a la que solía ir muy seguido los domingos. Era un libro semi-técnico, escrito en 1950, uno de los primeros que hablaba de vuelos interplanetarios, no como fantasía sino como una realidad técnica. La parte técnica se basaba en los misiles V-2 que desarrollaron los alemanes en la Segunda Guerra Mundial. El libro estaba lleno de conceptos técnicos como “potencial gravitacional”, “velocidad de escape” que me superaban. Me di cuenta que necesitaba saber más física y matemáticas si pretendía entender esas cosas. Así que terminado cuarto de liceo me fui al IAVA a hacer Preparatorios de Ingeniería, no porque me interesara la carrera, sino porque era la que contenía más física y matemáticas.


Mis estudios universitarios

Comencé Facultad de Ingeniería en 1965. Ese año me enteré a través de un compañero de estudios que existía una Licenciatura en Astronomía en la Facultad de Humanidades y Ciencias. Al año siguiente me anoté en la licenciatura. Esos años fueron muy fermentales para mi futuro desarrollo académico. El Dr. Félix Cernuschi era el director del Departamento de Astronomía. Era uno de los pocos científicos profesionales con que contaba el país. Gracias a su esfuerzo personal, mantenía una biblioteca bastante actualizada, imprescindible para estar actualizado en esa época pre-internet. Cernuschi era realmente un científico profesional que incentivaba la publicación de las investigaciones. Esto que puede parecer hoy en día obvio, no lo era en la década del sesenta, donde la ciencia era practicada mayormente por diletantes, muchos de ellos gente realmente inteligente y original, pero que no les interesaba plasmar sus buenas ideas en publicaciones, quizá un resabio de la época de Carlos Vaz Ferreira de practicar una ciencia “desinteresada”. De esos años fermentales de la Facultad de Humanidades y Ciencias no me puedo olvidar de Sayd Codina, mano derecha de Cernuschi en el Departamento de Astronomía y profesor mío, Rubens Freire un estudiante algunos años mayor que yo, y Juan Diego Sans en la parte administrativa, pero también con conocimientos astronómicos. Todos ellos me incentivaron a que siguiera en ese barco a pesar de su destino incierto.

Vicino, Cernuschi, Sans, Codina

¡Y cómo no recordar al radiotelescopio del Aeropuerto Nacional de Carrasco! Fue mi primer trabajo remunerado y la vía a través de la cual me fui intergrando cada vez más al Departamento de Astronomía. Ir al radiotelescopio era una verdadera aventura. Teníamos una bicicleta que guardábamos en el cuartel de bomberos del Aeropuerto y de ahí nos dirigíamos hacia el radiotelescopio, que estaría a 1 km de distancia, para lo cual teníamos que cruzar las pistas de los aviones. Comparado con los controles actuales, era realmente un aeropuerto de aldea. El radiotelescopio, localizado allende las pistas, consistía de 16 antenas alineadas a los largo de 1 km en la dirección Norte-Sur, conectadas a un receptor localizado en una cabina en el punto medio. Se utilizaba para monitorear ondas de radio emitidas por el Sol cuando éste cruzaba el meridiano. La antenas formaban un arreglo bien alineado,y como el terreno era desparejo, algunas quedaban más bajas y otras más altas del suelo. Algunas veces había que hacer reparaciones en las antenas. Para llegar a las más altas, teníamos una escalera nada confiable. La verdad que había que ser medio equilibrista para subirse a esa escalera. Cada vez que yo concurría al radiotelescopio, cruzaba los dedos para no encontrar alguna de las antenas altas rota.


Mis comienzos como docente

En 1968 ingresé como docente de astronomía en Enseñanza Secundaria al aprobar un concurso abierto de oposición y méritos. A comienzos de 1970 ingresé como ayudante en el Depto. de Astronomía y Física. Mi suerte estaba echada, no seguiría más Ingeniería y me dedicaría de ahí en adelante a la astronomía.

Esos años (gobierno de Jorge Pacheco Areco) fueron muy difíciles y desestimulantes para seguir una carrera científica. Había enormes restricciones presupuestales. No obstante, la Universidad hacía grandes esfuerzos para estar aggiornada. Se había por fin implementado el régimen de Dedicación Total. En materia informática, se había hecho una fuerte inversión para adquirir una computadora IBM 360, de la cual me convertí en un asiduo usuario mientras estuve en la Universidad.

A las restricciones económicas impuestas por el gobierno de Pacheco, se agregaban una serie de problemas estructurales de la propia Universidad. Esta se había desarrollado en torno a una serie de facultades que respondían a las profesiones liberales clásicas, y en donde todas las humanidades y las ciencias estaban metidas en una facultad de poco peso académico y presupuesto, una facultad para dilettantes como se la consideraba en la época. Si el gobierno discriminaba a la universidad, dentro de la universidad se discriminaba a la FHC para la cual solo llegaban unos mendrugos del escaso presupuesto universitario.

El Plan Maggiolo aparecía en esos años como una ráfaga de aire fresco para la ya obsoleta estructura universitaria. Sin embargo, nunca logró levantar vuelo. Antes del golpe de estado, con algunos estudiantes y docentes comenzamos a discutir la necesidad de creación de una facultad de ciencias. Pero esto nunca pasó la etapa de discusiones informales: dada la situación política del país había otras urgencias. Además, se invocaba el argumento absurdo de que para crear una nueva facultad había que modificar la ley orgánica. Después de la dictadura se creó la facultad de ciencias y otras facultades, demostrando que era posible hacerlo sin cambiar la ley orgánica. Es claro, la ley orgánica hoy no refleja la estructura universitaria actual, y ese desfasaje se ve, entre otras cosas, en que la nuevas facultades no tienen derecho a voto en el consejo directivo central. Pienso que la Universidad tiene que repensarse en muchos aspectos porque la situación en 2018 es totalmente distinta de la que existía en 1958.


Mi estadía en el exterior

La intervención de la Universidad en 1973 me tomó cuando me quedaba sólo la monografía final para terminar la Licenciatura en Astronomía, cosa que recién pude hacer al año siguiente cuando se reiniciaron las actividades. Fui destituido de mi cargo docente en la Universidad en 1976 y -milagrosamente- pude continuar en Enseñanza Secundaria hasta que me fui del país.

En 1979 me fui a España con una beca del Programa de Cooperación con Iberoamérica que -afortunadamente- no requería de ningún aval oficial. Permanecí casi un año en el Observatorio Astronómico de Madrid. España recién salía del franquismo con instituciones muy atrasadas. El lugar donde fui no era una excepción, un lugar burocrático con astrónomos que cumplían su horario de oficina como cualquier empleado público: de 9 a 15 hs. Allí me dieron un escritorio para trabajar y yo me quedaba sólo hasta bastante después de las 15 hs. Sin embargo no me puedo quejar, allí saqué uno de los trabajos más importantes de mi carrera:un modelo que predecía la existencia de un cinturón de objetos trans-neptunianos y que era la fuente de un grupo de cometas observados que denominamos cometas de la familia de Júpiter.

En esa época los cálculos pesados se hacían en los centros de cálculo que contaban con enormes computadoras que ocupaban salas enteras. Como el Observatorio no contaba con una de esas computadoras, a través de gestiones del director del Observatorio, conseguí acceso a una moderna IBM 370 situada en el Centro de Investigaciones Agrarias de Madrid, y por cierto hice uso masivo de esa computadora.

Un colega joven recién ingresado al Observatorio de Madrid me puso en contacto con colegas en el Instituto Max-Planck de Astronomía en Alemania que contaba con un grupo de investigación en cometas. Me aceptaron y allí me fui a comienzos de 1980. Un poco antes de partir ocurrió una situación tragicómica: le cayó al Observatorio una factura del Centro de Investigaciones Agrarias reclamándole el pago de las horas de cálculo, que era una fortuna. ¡Nadie sabía que había que pagar las horas de cálculo!. El director del Observatorio, estupefacto, dijo que se negaba a pagar y que además no tenía la plata. Yo, ¡qué podía decir!, con cara de circunstancia solo atiné a decir lo lamento. Yo plata tampoco tenía. A los pocos días partí y no sé que pasó después, posiblemente entre instituciones del estado habrán llegado a algún acuerdo.

Hoy recordando ese episodio, pienso: ¡lo que son los azares de la vida! Gracias a un mal entendido, que nos llevó a pensar que el uso de la IBM 370 era gratuito,pude acceder a una buena computadora que me permitió hacer uno de los trabajos más importantes de mi carrera.

A fines de 1983 terminé mi estadía en Europa. Luego de casi 5 años en España,Alemania y un breve pasaje por Italia, era hora de comenzar a pegar la vuelta, pero no a Uruguay porque todavía seguía la dictadura, si bien cada vez más cuestionada. A comienzos de 1984 acepté un ofrecimiento como Profesor visitante en el Observatorio do Valongo de la Universidad Federal de Rio de Janeiro en Brasil. Estando en Río de Janeiro me puse en contacto rápidamente con la comunidad de uruguayos exiliados en Río. Se respiraba un clima de retorno. Las noticias que llegaban de Uruguay indicaban que el régimen militar estaba en franca retirada y se negociaba una salida para el retorno a la democracia.


El retorno

En 1986 retorné al país y me incorporé a la Facultad de Humanidades y Ciencias,donde he permanecido hasta el presente (desde 1990 en la Facultad de Ciencias).

Resumiendo mis años en el exterior, considero que fue la etapa más productiva de mi carrera científica. Al irme llevaba muy poco dinero pero un montón de ideas de trabajos científicos que estaba madurando. Mis líneas de investigación se enfocaron en la formación del sistema solar y en particular en los objetos residuales que quedaron después de la formación de los planetas que son los cometas, asteroides y objetos trans-neptunianos. En estos temas he estado trabajando hasta el presente.

Siempre tuve aspiración de hacer ciencia de calidad a nivel internacional y una vocación de servicio que me llevaron a aceptar cargos en diversas comisiones y en el consejo y claustro de la Facultad de Ciencias. Sin embargo, a veces ocurren cosas totalmente inesperadas que no estaban en los planes. Contaré algunas anécdotas:


Las sorpresas de la vida

Un día a comienzos de enero de 2005, en pleno receso veraniego, abro el diario y leo que el Dr. Ricardo Ehrlich, en ese momento decano de la Facultad de Ciencias, había aceptado la candidatura a la Intendencia de Montevideo. Ahí me puse a pensar en las consecuencias de esa noticia: yo era el consejero Grado 5 más antiguo en el consejo de facultad y por lo tanto el primero en la línea sucesoria al decanato si el titular renunciaba. Les confieso que me entraron unos chuchos: ¡no estaba preparado para ser decano! Y bueno, como dice el refrán, una vez en el baile, tuve que bailar! Completé el interinato del Dr. Ehrlich y en 2006 me presenté para un nuevo período de 4 años en competencia con los Profs. Ruben Budelli y Walter Ferrer y salí electo decano, cargo que mantuve hasta completar mi mandato en 2010.

No puedo dejar de mencionar el episodio de la definición de planeta, tan inesperado en mi vida como el decanato. Brevemente, la Unión Astronómica Internacional realiza cada 3 años una reunión en distintas sedes. En el año 2006 la reunión tendría lugar en Praga. Con el decanato a cuestas dudé mucho en asistir. Al final lo hice junto a mi colega del Departamento de Astronomía Gonzalo Tancredi. Llegando a Praga, todo comenzó mal para mi. Mi valija no llegó, así que lo primero que tuve que hacer fue salir a comprar ropa de apuro porque sólo tenía lo que llevaba puesto. Estando en Praga nos enteramos que una comisión ad-hoc había trabajado en una nueva definición de planeta que tenía el visto bueno del comité ejecutivo de la UAI. La definición, muy laxa, planteaba que planeta era un objeto en órbita alrededor del Sol, lo suficientemente masivo para alcanzar el equilibrio hidrostático,en otras palabras, para adquirir una forma más o menos esférica. Esta definición se conoció como la de los “12 planetas”, ya que además de los 9 conocidos hasta entonces agregaba a Ceres -el asteroide más grande- Caronte el satélite de Plutón, con lo cual Plutón y Caronte pasaban a constituir un planeta doble y Eris, un objeto trans-neptuniano descubierto hacía poco de un tamaño similar a Plutón.

La propuesta de definición de los 12 planetas no nos convencía para nada, con Gonzalo nos planteamos qué algo teníamos que hacer. Había que trabajar rápido ya que la propuesta venía con el respaldo del comité ejecutivo de la UAI y se daba como un hecho su aprobación. Con algunos otros colegas elaboramos una propuesta alternativa de definición de planeta, más restrictiva ya que a la condición de equilibrio hidrostático, le agregamos una condición adicional y es que el planeta debería ser el objeto dominante en la región en que se mueve. En otras palabras, no puede ser parte de una población numerosa de objetos, como son los asteroides o los objetos trans-neptunianos. Con esta condición adicional los objetos que calificaban como planetas eran los 8 clásicos: de Mercurio a Neptuno, dejando fuera a Ceres, Plutón, Caronte y Eris, por lo que se conoció como la propuesta de los “8 planetas”.

Luego de trabajosas negociaciones con el comité ejecutivo de la UAI, nuestra propuesta de los 8 planetas fue aceptada para ser presentada en la asamblea de clausura junto a la propuesta oficial de los 12 planetas. Nuestra propuesta resultó finalmente aprobada por un amplio margen de alrededor de 2/3 de los votos.

Algunas reflexiones sobre este episodio. En primer lugar, la sorpresa por la publicidad que nos dio: “los astrónomos que degradaron Plutón”, así nos calificó la prensa a Gonzalo y a mí. A algunos les resultará curioso y hasta divertido que una cuestión de cierta importancia científica como es la definición de planeta se resuelva en una asamblea por mayoría de votos. Sin duda fue un hecho muy curioso en la historia de la astronomía y de la ciencia en general. Ciertamente, lo ideal sería que la resolución de un tema fuera por consenso, sostenida por la fuerza de los argumentos. Pero no seamos tampoco ingenuos, como hay centros de poder político y económico en el mundo, hay también centros de poder científico, desde donde emanan las líneas de investigación en boga, los líderes que cosecharán premios Nobel y créditos por los descubrimientos. Trabajando desde países periféricos es difícil participar en la construcción del relato científico, pero la lección que hemos aprendido es que con argumentos y decisión es posible tener incidencia.

Otras sorpresas han pautado mi vida desde entonces: Desde 1999 soy miembro del Comité de Denominación de Cuerpos Menores de la UAI. Este es un cuerpo integrado por unos 15 astrónomos de diferentes países cuya misión es evaluar la pertinencia de propuestas de nombres para asteroides, por lo general provenientes de aquellos que los descubrieron, aunque también organizaciones de aficionados a la astronomía o instituciones académicas pueden proponer nombres. El trabajo suele ser muy rutinario y se limita simplemente a chequear los nombres propuestos, verificar que no se repitan, y que sean respetuosos. En 2011 recibí un mensaje del Dr. Adrián Brunini, quien era en ese entonces decano de la Facultad de Ciencias Astronómicas y Geofísicas de la Universidad Nacional de La Plata, con un pedido muy especial. La Facultad quería realizar un homenaje a una ex-estudiante de astronomía, de nombre Ana Teresa Diego, militante universitaria y del partido comunista argentino, que fue detenida y desaparecida en 1977, al cumplirse 35 años de su desaparición. Como parte del homenaje, la Facultad aspiraba a que su nombre fuera asignado a un asteroide y de ahí el motivo de la consulta. Había un inconveniente importante: una de las prohibiciones expresas es que no se pueden proponer nombres de naturaleza política de episodios ocurridos dentro del siglo anterior a la propuesta. Teníamos que trabajar en una propuesta que aludiera al carácter de estudiante de la institución de la homenajeada y su compromiso social, evitando connotaciones políticas que pudieran generar resistencias. Al final esa propuesta la presentamos al Comité de Denominación de Cuerpos Menores quien la aceptó y un asteroide recibió el nombre de Anadiego. Otra vez las repercusiones de este caso me tomaron totalmente por sorpresa. Cuando se hizo público el nombre, nada menos que la Presidenta de la República Argentina de ese entonces, Cristina Fernández de Kirchner, se refirió al episodio en un discurso pronunciado ante la Asamblea Legislativa de la Nación en el acto de asunción del mando. La tremenda repercusión de este episodio me sorprendió, pero a la vez me emocionó y me llenó de alegría. ¡Qué curioso!, pensé,como desde la astronomía podemos contribuir a una causa de derechos humanos. Al fin de cuentas, lo importante no es lo que estudiemos sino nuestro compromiso con la sociedad.


Los reconocimientos sorpresivos

Todavía la vida me ha deparado otras sorpresas. Hace un par de años, a comienzos de mayo, estaba en mi oficina, comenzando un día de trabajo como cualquier otro. En los días previos habíamos enviado mensajes de felicitaciones al Dr. Rafael Radique se encontraba en EEUU para formalizar su ingreso a la Academia de Ciencias de aquel país como miembro extranjero. Al abrir el correo me encuentro con un inesperado mensaje de Rafael que me dice textualmente: “Querido Julio: te acabo de llamar desde Estados Unidos y te deje un mensaje: has sido electo como miembro extranjero de la Academia de Ciencias de Estados Unidos Mil felicitaciones! Un abrazo Rafael” Quedé paralizado sin saber que responder, Rafael: ¿estás seguro que soy yo? fue mi primera pregunta. ¡No tenía la más mínima idea que mi nombre estuviera siendo manejado!

Y si hablamos de cosas sorprendentes, como no mencionar que ahora me encuentro aquí recibiendo el título de doctor honoris causa, situación que no se me hubiera pasado por la mente algunos años atrás.

Dada mi edad la pregunta es hasta cuando seguiré trabajando y preocupándome por tantas cosas científicas y otras más generales de la sociedad. A esta altura pienso que más que una cuestión de edad es de salud mental y/o física ya que la pasión por ciertas cosas no caduca por lo que dice la cédula de identidad. Y con respecto a esto, y ya terminando, me viene a la mente la noticia que leí hace poco acerca de la Sra. Genoveva González que, con 92 años, asumió la presidencia de la Asociación de Jubilados y Pensionistas de Florida. Preguntada acerca de lo que la hace más feliz, responde “ser útil a los demás”. Y pienso que es simplemente eso, darle a la vida un propósito.






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2.
LAUDATIO ACADÉMICO, 1era parte
por Gonzalo Tancredi:


CONSIDERACIONES SOBRE LA CONTRIBUCIÓN ACADÉMICA DE JULIO FERNÁNDEZ

Julio Fernández nace el 12 de marzo del año 1946; por tanto, en términos astronómicos ha cumplido 72 pasajes por el perihelio.


Me voy a referir a continuación a sus contribuciones académicas. Comienza sus estudios astronómicos en el año 1966, cuando ingresa a la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Universidad de la República. En aquella época, la Facultad de Humanidades y Ciencias se caracterizaba por la convivencia entre estudiantes de las más diversas disciplinas humanísticas y científicas. En 1973 ocurre el golpe estado militar en Uruguay y posteriormente la intervención de la UdelaR. Julio era, al momento de la intervención, consejero por el orden estudiantil; por cuyo motivo fue detenido preso por algunos días. En 1974 logra culminar sus estudios de grado, obteniendo el título de Licenciado en Astronomía. Es destacar que Julio no realizó estudios de posgrado, como es habitual hoy en día para algún para cualquier egresado, dado que no había condiciones en el país y tampoco lo pudo realizar en el exterior; pero nunca lo necesitó para su extensa carrera académica.


A lo largo de su carrera ha publicado más de 120 artículos en revistas referadas, obteniendo casi dos mil citas a sus trabajos. Por ejemplo, su trabajo del año 1980 sobre la existencia de un cinturón transneptuniano y el del año 1984 sobre la migración de planetas gigantes suman más de 500 citas.


A continuación, pasaré a comentar alguno de estos trabajos. En 1980 Fernández publica "On the existence of a comet belt beyond Neptune" (Sobre la existencia de un cinturón de cometas más allá de Neptuno). En ese trabajo Fernández muestra que los cometas de la familia de Júpiter pueden provenir de un cinturón de objetos transneptunianos, hasta ahora desconocido.


Este trabajo motivó la búsqueda de objetos transneptunianos, concretándose en el año 1992 con el descubrimiento del primer o tercer TNO (luego de Plutón y Caronte), el objeto 1992 QB1, por parte de los astrónomos norteamericanos D. Jewitt y J. Luu.


Hoy en día se han descubierto más de 2000 objetos en esta región del Sistema Solar antes inexplorada. En el año 2003 se descubrió un objeto en esta región con un tamaño mayor al de Plutón, de lo cual haremos referencia más adelante.



El descubrimiento de una población de objetos tansneptunianos generó un debate sobre la denominación de este cinturón de objetos. Existen varios antecedentes de trabajos que planteaban la existencia de esta posible población. Podemos destacar los trabajos especulativos de Edgeworth de los años 40', de Kuiper de los años 50';pero recién con el trabajo de Fernández (1980), es  que se muestran evidencias concretas de la necesidad de la existencia de esta población. Hoy en día esta región es conocida como el cinturón de Kuiper, pero algunos han planteado que se debería renombrar esta región, llamándola por ejemplo cinturón de Edgeworth-Kuiper, o cinturón de Fernández, como algunos pensamos que debería ser su denominación. La polémica sobre el dueño de cinturón está aún abierta.


En 1980 también publica otro artículo de gran relevancia sobre el origen de los cometas de la nube de Oort. En dicho trabajo, Fernández muestra que los cometas de la nube de Oort debían prevenir, en su mayor parte, de las regiones de Urano y Neptuno, desde donde fueron perturbados hacia órbitas cuasi parabólicas.


La nube de Oort es un reservorio de cometas distantes, que han perdurado desde el origen del Sistema Solar hasta el presente, y qué llegan a nosotros luego de ser removidos por el pasaje de estrellas cercanas.


En 1984 publica junto a su colega Wing Ip un trabajo donde muestra que los planetas gigantes pueden haber sufrido procesos de migración desde sus regiones de origen hasta su ubicación presente. Este proceso de migración ha sido utilizado posteriormente por varios autores para explicar la configuración actual de nuestro Sistema Solar.




Posteriormente ha publicado un gran número de trabajos sobre los cometas, por ejemplo destacamos el trabajo del año 1997 donde se muestra como la formación del Sistema Solar en un cúmulo estrellas pudo haber perturbado gravitacionalmente la estructura de la nube de Oort; también publica sobre modelos físico dinámico de cometas, un catálogo de magnitudes nucleares comentarias, sobre la formación de la nube de Oort y el disco disperso, sobre cometas como fuentes de asteroides cercanos a la Tierra, y la determinación de masa de varios cometas.


Esa intensa producción de conocimiento relativo a los cometas, su naturaleza dinámica, origen y su relevancia cosmogónica fueron resumidos, junta a una revisión extensa de la literatura en esta temática, en el libro publicado por la editorial Springer del año 2005: "Comets".


El interés por la región transneptuniana llevó a Fernández a estudiar el origen de Plutón y su satélite Caronte. En el año 1989 bajo su dirección hice mi tesis de Licenciatura sobre el origen del sistema Plutón-Caronte, publicando un artículo en 1991.


Nuestro interés sobre Plutón se mantuvo durante esas décadas, hasta que finalmente en el año 2006 nos encontramos frente a la necesidad de la definición científica del término planeta. La propuesta que presentamos en el año 2006 a la Asamblea de la Unión Astronómica Internacional (IAU) determinó la recategorización de Plutón como "planeta enano". Esta definición despertó un gran interés púbico a nivel mundial.


El año 2019 la IAU cumple 100 años de su creación. En la Asamblea recientemente realizada en Viena se desarrolló un simposio sobre la historia de la Unión, donde la Presidente de la IAU entre los año 2006 al 2009, Catherine Cesarsky, se refirió a lo que se dio en llamar como el Pluto affair, considerándolo como el mayor evento de la historia de la Unión, y quizás uno de los principales hechos periodísticos del año 2006. Este hecho tuvo a Fernández como uno de sus protagonistas.


Fernández ha recibido varios reconocimientos académicos internacionales a lo largo de su carrera. Destacamos por ejemplo haber sido Presidente de la IAU Commission 20 “Positions; Motions of Minor Planets, Comets; Satellites” (2006-2009), ser elegido como Miembro de la National Academy of Sciences – USA (2016) (2do miembro de Uruguay y 4to Astrónomo/Geólogo Latinoamericano), y recibir el Premio Kuiper 2018 de la Division of Planetary Sciences de la American Astronomical Society.


En el marco de estos reconocimientos, hemos recibido varias cartas de adhesión de colegas de diversos parte del mundo, de las cuales destacamos algunas frases:


Giovanni B. Valsecchi (ex-Pres. Div. of Planetary Sciences, IAU): “Creo que Julio Fernández es un destacado científico, cuyas ideas han influido profundamente en la comunidad de científicos planetarios.”

Hans Rickman (ex-Secretario General de la IAU): “He estado considerando proponer un nombre para el disco disperso basado en personas detrás de la idea, de una manera similar al Cinturón Edgeworth-Kuiper. La mejor opción que encontré fue ”el disco Fernández-Ip”.”

Renu Malhotra (Miembro de National Academy of Sciences): “Su libro de 2005, "Comets", es una referencia estándar sobre el tema, la que he consultado en muchas ocasiones para mi propia investigación y en mis clases.”

Alessandro Morbidelli (Premio Urey 2000): “Pocos científicos pueden afirmar haber logrado un resultado realmente profundo, que haya cambiado el curso de una disciplina y resultara ser correcto a largo plazo. El Prof. Fernández logró esto al menos tres veces.”

Consideramos que esta última afirmación resume la importante contribución que ha hecho Julio Fernández al estudio del origen y evolución del Sistema Solar.



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3.
LAUDATIO ACADÉMICO, 2da parte
por Tabaré Gallardo:


INICIOS

Creció en un hogar sencillo, de clase trabajadora, y estimulado por la carrera espacial y las novelas de ciencia ficción el joven Julio Fernández, habitante de un país lleno de ideales, decide estudiar astronomía.

Ingresó en 1966 a la Facultad de Humanidades y Ciencias, localizada en el edificio ubicado en la aduana y allí tomo contacto con Félix Cernuschi quien había organizado el Departamento de Astronomía y Física con un puñado de docentes.



En 1973 estaba terminando su licenciatura, solo le quedaba la tesis final, cuando llega el golpe de estado y luego la intervención de la Universidad en octubre. Pero los acontecimientos astronómicos son insensibles a las vicisitudes humanas por lo que el transito de Mercurio sobre el disco solar previsto desde tiempos inmemoriales efectivamente ocurrió el 10 de noviembre de 1973. En la azotea del IAVA donde funciona el Observatorio de Montevideo se congregaron estudiantes, profesores y entusiastas de la astronomía para rendirle culto a los astros, observar el tan esperado transito y registrar el momento con una foto que paso a la posteridad. Allí vemos entre otros a Pochintesta, Gladys Vergara, Julio Fernández, Ariel Moreno y Carlos Salgado.


Pero Julio era consejero estudiantil por la FEUU y debido a la situación que vivía el país en esos días estaban encarcelando a muchas personas, especialmente a quienes tenían que ver con el gobierno universitario. Así que 3 o 4 días después del tránsito de Mercurio los militares estaban golpeando a la puerta de su casa para conducirlo al FUSNA donde permaneció detenido hasta finales de diciembre de aquel año. Su estadía en el FUSNA no es del todo improductiva pues se entretiene con algunos cálculos trigonométricos desarrollados en un tubo de papel higiénico.



Al año siguiente pudo continuar los estudios y recibirse y pocos años después siguió el itinerario típico de la época: la destitución de su cargo docente en Secundaria que aun conservaba y luego la partida al exilio. Primero a España (observatorio de Madrid) luego Alemania (Max Planck fur aeronomie) y finalmente Brasil (Observatorio Valongo). Fue en ese período que realizó las principales contribuciones por las que luego sería reconocido.

Julio Fernández y Carlos Salgado

Julio Fernández, Felix Martí, Raúl Donangelo y Carlos Salgado



JULIO COMO FORMADOR

Apenas reinstalada la democracia, a principios de 1985 Julio viene a Uruguay y nos ofrece a los estudiantes un seminario sobre cómo deducir la forma y propiedades rotacionales de los asteroides a partir de su variación de brillo. Nos sugiere que las observaciones se pueden hacer desde los telescopios que están disponibles en los observatorios de Argentina. Siguiendo su sugerencia en Mayo ya estábamos con un programa de observación de asteroides desde el Observatorio El Leoncito y pocos años después aparecen nuestras primeras publicaciones y una línea de investigación.



Es que Julio es un gran defensor de la iniciación a la investigación desde épocas tempranas. Julio sostiene que no es suficiente con introducir la metodología de investigación  hacia el final de la carrera o en el posgrado sino que debe cultivarse desde el comienzo ya que es una habilidad que no siempre aparece espontáneamente sino que necesita varios años para desarrollarse, tanto como por ejemplo la habilidad para realizar cálculos matemáticos.

Honestidad y rigor en el trabajo científico. Puede haber diferentes escalas de rigor pero quienes hemos trabajado con Julio sabemos que la suya es la mas alta. Tanto los datos aportados por las observaciones como los resultados de nuestras largas simulaciones numéricas son examinados meticulosamente. En el área de cuerpos menores ser honesto y riguroso significa repetir una y otra vez simulaciones numéricas que toma meses realizar hasta despejar la ultima duda en los resultados. 

No sigue las modas. En su época de estudiante estaba el auge de la astrofísica de las estrellas y las galaxias sin embargo Julio se intereso desde el comienzo por la formación de los planetas, que vendrían a ser los residuos de la formación de estrellas. Con sus trabajos impulso el desarrollo de las ciencias planetarias y si hoy se han transformado en un tema popular entre la comunidad de astrónomos es en parte por las contribuciones de Julio.

Intuicion. Poincare le llamada intuición. Julio Fernández posee una finísima capacidad para descifrar lo que la naturaleza intenta ocultarnos con datos escasos y contradictorios. Lo que sigue es Julio enunciando una conjetura que para quienes lo rodeamos nos resulta difícil visualizar hasta que por regla general meses de trabajo después la naturaleza se rinde ante las evidencias que encontramos.

Humildad al presentar sus ideas. No apela a su autoridad académica para hacer valer sus ideas sino que las plantea y defiende desde el llano.

Trabajo de campo. Su preocupación por abarcar todos los aspectos de la formación de los estudiantes lo llevo a trabajar por la instalación de observatorios: Observatorio Cernuschi en la azotea de la Facultad de Humanidad y Ciencias, el Observatorio Astronómico Los Molinos con un telescopio de mayor porte y una cámara CCD adquirida gracias al PEDECIBA, y finalmente el Observatorio del CURE. 

Observatorio Félix Cernuschi Facultad de Humanidades y Ciencias

Observatorio Astronómico Los Molinos

Observatorio del CURE



CIENCIAS PLANETARIAS

Es responsable de la creación del grupo de ciencias planetarias en Uruguay y de la formación de astrónomos que hoy se desenvuelven en esa área en diversos países. Trabajo y trabaja para la colaboración regional en el área de ciencias planetarias organizando talleres y colaborando en escuelas de grado y posgrado. Gracias a su trabajo y al de sus discípulos y colegas de la región las ciencias planetarias tienen un desarrollo firme en el cono sur. Esto fue clave para que la comunidad internacional le permitiera a Uruguay organizar la edición 2017 del prestigioso congreso Asteroids, Comets, Meteors.




CIENCIA Y SOCIEDAD

Pocos años después de su regreso junto a profesores y entusiastas de la astronomía funda la Sociedad Uruguaya de Astronomía de la cual fue varias veces su presidente y que desde 1990 realiza su reunión anual promoviendo actividades en el campo de la Astronomía y disciplinas afines.


En sintonía con Sagan siempre defendió la idea de que la ciencia no vale nada si esta no es incorporada por la sociedad. Y por eso siempre preocupado por acercar la ciencia al publico lo intento hacer de todas las formas posibles incluyendo la publicación de un libro que aborda el apasionante tema de la vida en el universo y el eventual contacto con otras inteligencias.

Suele aliarse con biólogos, bioquímicos y biofísicos para desarrollar el tema del vinculo entre Vida y Cosmos. En particular organizo junto a otros colegas del área biológica una serie de conferencias que marcaron época así como también sus versiones impresas constituyendo excelentes antecedentes a lo que hoy conocemos como Astrobiología.






COMITÉ DE NOMENCLATURA DE CUERPOS MENORES

Durante muchos años integro la comisión de nomenclatura de cuerpos menores de la UAI. Puede parecer una comisión aburrida con una tarea tediosa. Julio no lo vio así, sino mas bien como una oportunidad de hacer justicia con referentes a veces desconocidos por pertenecer a pequeños países aunque su estatura fuera astronómica. Y así fue que Julio propicio desde esa comisión la designación de asteroides con nombres que reconocen a personas que hicieron mucho por nuestro país como por ejemplo Roberto Caldeyro Barcia en cuyo homenaje se designo al asteroide (9478) Caldeyro, o también a movimientos que luchan por los derechos humanos como es el caso del asteroide (9479) Madresplazamayo.





REFLEXIÓN FINAL

Julio ha recibido una sucesión de muy importantes reconocimientos en estos últimos años. Reconocimientos que intuíamos que llegarían muchos años después de obtenidos sus logros, que dispararon a su vez otros logros obtenidos por otros astrónomos. Es que en estas áreas de las ciencias fundamentales el impacto de los resultados, si es que hay alguno, se aprecia décadas mas tarde y los reconocimientos llegan aun mas tarde. Y si bien esto puede sonar desalentador para quien busca los honores inmediatos por suerte la exploración de  la naturaleza es tan apasionante que el futuro con seguridad nos seguirá brindando muchos Julios Fernández. 








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Comentarios

  1. Gracias por la informacion!! Este tipo de blogs me parecen muy importantes, esto sera compartido en mi universidad, gustosamente con mis compañeros de clase. gracias por la informacion. https://uautonoma.cl

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