Le Comte Ory de Rossini desde el MET Live HD

Le Comte Ory, es la penúltima ópera del prolífico compositor italiano Gioachino Rossini, quien habiendo dejado de componer a la mitad de su vida, así y todo legó uno de los más extensos y maravillosos catálogos musicales de todos los tiempos.



Rossini fue un genio absoluto de la música, elogiado no solo por la historia sino por sus contemporáneos e incluso por otros genios como el mismísimo Beethoven, quien solo le criticó sus óperas serias, recomendándole que se dedicara exclusivamente a las óperas cómicas, como Il Barbiere di Siviglia, la cual elogió  especialmente.

A favor de la capacidad para el drama de Rossini hay que decir que Beethoven no llegó a conocer la última ópera de Rossini, Guillaume Tell, ópera dramática (con su obertura tan conocida). En este sentido, qué mejor que recordar el comentario que Richard Wagner, el genio de la ópera dramática, le hiciera personalmente a Rossini, acerca de un pasaje de Guillaume Tell: "Así lo ha hecho, maestro, música de todos los tiempos, y es la mejor."

Beethoven no llegó a conocer la penúltima ópera de Rossini, Le Comte Ory, estrenada en 1828, que fuera su última ópera cómica. El buen concepto que Beethoven tenía de Rossini seguramente se hubiera visto redoblado con esta alegre y bella obra de arte.

Si usted quiere conocer lo mejor de la ópera cómica y todavía no ha tenido ese gusto, le recomiendo que empiece por joyas como El Barbero de Sevilla, de Rossini o El Elixir de Amor, de Donizetti. Pero además hágase un tiempo y reserve un poco más de dos horas para disfrutar de Le Comte Ory, una cumbre de la ópera bufa en el mejor estilo lírico italiano con tonos de comedia francesa, tan "burbujeante como el champán", según palabras del gran Franz Liszt. Conozca esta obra a través de una de las mejores versiones de ópera cómica que tendrán oportunidad de ver y escuchar. Me refiero a la producción que el Metropolitan Opera de New York transmitió en vivo el 9 de abril de 2011, en su serie MET Live HD, para diversos teatros del mundo, entre ellos, nuestro Teatro Solís de Montevideo. La versión fue retransmitida el día 16 de abril de 2020, en el marco de la temporada de transmisiones diarias que el MET implementó debido a la pandemia de coronavirus. Gracias a esa retransmisión es que tuve ocasión de conocer esta versión, y desde entonces no puedo dejar de escucharla periodicamente.

Increíblemente para un teatro tan activo, esta fue la primera vez que el MET puso esta ópera en escena, a pesar de sus casi dos siglos de estrenada. Una de las razones para esta ausencia, según dicen, se debió a la dificultad de coordinar las agendas de tres virtuosos del bel canto, por lo demandante que esta ópera resulta para sus tres protagonistas. El hecho es que finalmente el MET se decidió a poner fin a esta ausencia en su repertorio y logró agendar a tres virtuosos del bel canto. Y vaya qué tres virtuosos podrán apreciar cuando escuchen las magnificas interpretaciones del peruano Juan Diego Flórez, la alemana Diana Damrau y la estadounidense Joyce DiDonato. No son virtuosos, son verdaderas glorias del canto. Esta versión no solo hace justicia con una obra poco representada y por lo tanto poco conocida, sino que ha redescubierto para todos nosotros que la última ópera cómica de Rossini es una obra maestra cuando es interpretada con el inmenso talento de esta versión.

Una particularidad de esta original y arriesgada puesta en escena diseñada por Bartlett Sher, tal vez elegida así como homenaje por ser esta la primera representación en el MET, es que la escenogafía reproduce el escenario de un teatro de fines del siglo XVIII, con todas sus maquinaras, utilerías, efectos especiales y asistentes de escena, tal como el que podrían haber presenciado los asistentes en la época de Rossini. Un elemento importante y original de esta puesta en escena ideada por Sher es el maestro de escena, que está sobre el escenario real, pero debajo del escenario representado, "controlando" todo el desarrollo de la obra desde el principio mismo, cuando con algunos golpes de bastón en el suelo señala al director de orquesta el momento de comenzar la obertura. Este "teatro dentro del teatro", habilita además a los cantantes a un poco de sobreactuación que no hace más que mejorar el aire de comedia y el absurdo de la historia.

Un detalle "rosa" es que media hora antes del concierto había nacido el primer hijo del peruano Juan Diego Flórez, Leandro, por lo que el cantante había llegado al teatro pocos minutos antes de comenzar. Tal vez por eso se le pueda perdonar su primera aria, en la que a pesar de su notable capacidad vocal se lo nota un poco por debajo de su habitual nivel de excelencia. Pero todo lo que viene después, todo, tenga por seguro que es inexplicable expresión de talento. Nota tras nota. Lo mejor de los mejor.

Argumento: Ubicada en plena Edad Media, el conde Ory (Juan Diego Flórez), es un pícaro mujeriego que encuentra a las mujeres, a todas las mujeres, irresistibles. Mientras todos los hombres se van a las Cruzadas, el conde idea un plan para conquistar a la condesa Adéle (Diana Damrau), no dudando en hacerse pasar primero por ermitaño y luego por monja, para lograr su objetivo. Pero en su camino se encuentra su propio asistente, el joven Isolier (Joyce DiDonato), que también está enamorado de la condesa.

En resumen, si usted quiere encontrar reunidas en una sola obra, talento vocal, excelencia, genialidad musical con toques de humor y no poca picardía, no puede perderse este hermoso, fantástico espectáculo.
Se puede ver en el siguiente enlace a través del servicio de streaming del MET (subtítulos en español disponibles):




























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